“Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano.” Salmos 139:1-5
Hay algo profundamente hermoso en saber que Dios nos conoce por completo. Conoce nuestros pensamientos antes de que los digamos, nuestras palabras antes de pronunciarlas y nuestros caminos antes de recorrerlos.
“Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.” — Salmo 139:1
Él conoce lo que otros ven… pero también conoce lo que nadie ve. Conoce nuestras luchas, nuestros temores, nuestros sueños y aquellas batallas que libramos en silencio. Y aun sabiéndolo todo, Dios permanece cerca.
El salmista también declara: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?” — Salmo 139:7
No hay lugar donde podamos estar fuera de Su alcance. En los días buenos y en los días difíciles, cuando tenemos respuestas y cuando solo tenemos preguntas, Su presencia sigue allí. Pero el Salmo 139 nos lleva todavía más profundo: Dios no solamente nos conoce; Él nos creó con propósito. Déjeme ver
“Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre.” — Salmo 139:13
Cuando dudes de tu valor, recuerda: tu vida no es un accidente. Hay un Dios que te conoció antes de que otros pudieran conocerte y que puso propósito en tu existencia.
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.” — Salmo 139:23-24
No estás perdido. No estás solo. No eres invisible. Dios te conoce, Dios te ve y Dios permanece contigo.
Kenneth Madriz